Un tratamiento que va más allá de dejar de beber
El alcohol está socialmente aceptado y, por eso, el problema puede avanzar durante mucho tiempo antes de que la persona o su entorno lo identifiquen. El trastorno por consumo de alcohol no se define únicamente por la cantidad que se bebe, sino por la pérdida de control y por las consecuencias que el consumo genera en la salud, las relaciones, el trabajo y la vida cotidiana.
Un tratamiento del alcoholismo eficaz no termina cuando desaparece el alcohol del organismo. Después de la desintoxicación es necesario trabajar la deshabituación: comprender cómo funciona la adicción, modificar hábitos y pensamientos, recuperar una red social saludable, aprender a gestionar las emociones y desarrollar recursos para prevenir recaídas.
En Fundación FAER abordamos cada caso de forma individual. La primera valoración permite conocer el patrón de consumo, la posible dependencia física, el estado emocional, la situación médica y el entorno familiar para decidir qué intensidad y modalidad de tratamiento son las más adecuadas.