No esperes a estar completamente convencido
Es habitual sentir ambivalencia: una parte quiere cambiar y otra teme perder aquello que el consumo o la conducta proporciona, aunque sea de forma temporal. No necesitas estar «seguro al cien por cien» para pedir una valoración.
La primera conversación puede centrarse en hechos concretos: cuánto espacio ocupa el problema, qué consecuencias han aparecido, qué intentos de control has realizado y qué te preocupa que ocurra si todo continúa igual.