La dependencia de la heroína no es una falta de voluntad
La heroína es un opioide muy adictivo. Puede fumarse, inhalarse o inyectarse y alcanza rápidamente el cerebro. Con el consumo repetido aparecen tolerancia, dependencia y un deseo intenso de volver a consumir.
Al principio puede buscarse euforia, calma o alivio del dolor físico y emocional. Con el tiempo, el consumo suele orientarse cada vez más a evitar el malestar de la abstinencia. La vida termina organizándose alrededor de conseguir, consumir y recuperarse de la sustancia.
La adicción a la heroína es una enfermedad compleja y tratable. La recuperación requiere una evaluación profesional que tenga en cuenta la salud física, el estado emocional, el riesgo de sobredosis, otros consumos, la situación familiar y los tratamientos previos.