La adicción altera la capacidad de control
El rasgo central de una adicción es la pérdida de control. La persona intenta reducir o abandonar, pero vuelve al consumo o a la conducta; dedica cada vez más tiempo a conseguirla, realizarla o recuperarse de sus efectos; y acaba relegando obligaciones, vínculos o actividades importantes.
También es frecuente continuar a pesar de conocer las consecuencias físicas, emocionales, económicas, laborales o familiares. Esto no significa que la persona no quiera cambiar. Significa que existe una enfermedad que ha alterado su capacidad de control y que requiere comprensión, estructura y tratamiento.